BIENVENIDOS!

Me complace, darles la bienvenida a este nuevo lugar de encuentro y comunicación, en donde podrán estar al tanto de las actividades pasadas como las que están por venir (Cruceros de instrucción, Cursos, Charlas y notas sobre la actividad), podrán ver sus fotos, ademas de estar en contacto permanente con nosotros.

Esperamos, con todo gusto, que les sea de su agrado!




Guillermo Talmon




26/7/11

Navegación nocturna: aprendiendo a navegar de noche.


Por nuestras propias experiencias y la de tantos años de enseñanza, podemos afirmar que este sigue siendo uno de los puntos que generan cierto grado de inseguridad a todos aquellos alumnos que todavía no se han largado a hacerlo.

La realidad de nuestro medio y nuestro Río, nos demuestra que aunque no tengamos la intención de hacer una navegación nocturna, en algún momento por falta de previsión, por falta de experiencia, por error de cálculos, por una avería o simplemente un mal pronóstico, serán alguno de los motivos que nos lleven a navegar después de que el sol se ponga por debajo del horizonte. Lo ideal es estar preparados y para ello es que queremos acercarles algunos consejos y recaudos que se deben tomar, a forma de guía, de lo que se debe hacer para no pasar un mal momento.

Como bien reza el dicho “el hábito hace al monje”, es que se necesitan aprendizaje y práctica para que una navegación nocturna sea segura.

Fundamentalmente, lo que se debe hacer durante el día, es prestar atención a todos los objetos (sean puntos notables o no) que nos puedan facilitar y ayudar en un mejor posicionamiento de nuestro barco. De esto se desprende que se deben navegar muchas horas diurnas, en lo posible en toda condición meteorológica, para poder identificar muy bien la costa, sus accidentes y sus puntos notables.

El tener la carta siempre a mano y contrastar lo que estamos viendo desde el agua con lo que vemos en la carta también se traduce en seguridad a la hora de posicionarnos.

Si la carta que estamos utilizando no posee gran detalle de las características lumínicas del boyado, las balizas y los faros, se debe recurrir a las publicaciones oficiales como: Derroteros y, Faros y Señales. De esta forma, con las publicaciones y la carta a mano se deberán verificar cada una de las señales que estarán en nuestra derrota y a cada lado de ella para poder identificarlas (e insertarlas en la carta). Todo esto, siempre se deberá hacer durante la etapa de preparación y no durante la navegación propiamente dicha.

El que sepamos de antemano y tengamos en claro las Luces de barcos y cada una de sus condiciones, también hará que podamos identificar de que se trata y de qué forma navegan los barcos alrededor nuestro.

Hacer las respectivas previsiones de combustible (aunque nuestro barco sea de vela) siempre acarreará con menores inconvenientes al momento de un recalmón o en caso de que nos quedemos sin viento para navegar a vela por un largo período de tiempo.

Las luces de nuestro propio barco se deben encontrar en condiciones de salir a navegar de noche y no generar inconvenientes de mala interpretación por parte de quienes comparten las mismas aguas. Las luces de cubierta y tope siempre deben chequearse antes de salir a navegar.

Misma conducta y revisión deberá efectuarse con las luces de los instrumentos en cubierta (compases, ecosondas, correderas, anemómetros) y las luces del interior del barco. La mesa de navegación debe tener operativo un artefacto con luz roja para poder hacerlo de noche sin quedar encandilado por la luz blanca que habitualmente existe en la mesa de cartas. De esta forma podremos trabajar en la carta y salir a cubierta sin padecer del encandilamiento que genera la luz blanca en la mesa de navegación.

Las ropas y los abrigos deberán ser los adecuados a la navegación que vamos a realizar, a la condición meteorológica y a la época del año. No está de más aclarar que es preferible que saquemos de paseo algún abrigo de más a no tener que ponernos.

No está de más aclarar que no siempre se va a tener en el horizonte un punto con el que guiarse y poder mantener un rumbo como habitualmente lo hacemos durante el día. Por lo general, en nuestras aguas del Río de la Plata, cuando se sale a navegar se lo hace teniendo todo horizonte, de la mano de esto se desprende que durante la noche y para quién se haga cargo del timón, será conveniente si la noche y el estado del cielo lo permite, utilizar un astro (estrella, planeta o luna) para guiarse en lugar de hacerlo solo con el compás de navegación. Se desprende que por una cuestión de sensibilidad del instrumento (el compás) al utilizar una estrella se será más eficiente en el rumbo y se evitarán grandes caídas a cada lado del rumbo establecido.

El tener la linterna a mano en el cóckpit y la luz de cubierta operativa es fundamental.

El salir a navegar con un trimado de velas adecuado y no estando pasados de paño hacen al éxito de nuestras primeras navegaciones nocturnas.

Los salvavidas circulares, las líneas de vida, los puntos fijos para enganchar las lingas personales y los arneses no deberán faltar en cubierta para tener una navegación segura y casi sin riesgos personales propios y de cada uno de nuestros tripulantes después de la caída del sol.

El armar derrotas cortas y accesibles para las primeras veces hará que empecemos a tener confianza a nuestro desenvolvimiento en esas condiciones de obscuridad.

Nunca están de más los binoculares a la mano, sobre todo si a nuestro regreso tenemos como contraste las luces de la ciudad que nos encandila y no permite una visión limpia como si lo hiciéramos al salir a navegar en aguas abiertas.

Si se ha llegado a la instancia en que todo está lísto, pero no nos animamos a navegar de noche, la recomendación es hacerlo con algún amigo que tenga la experiencia necesaria en esta condición para que nos ayude y nos asista ante nuestras inseguridades.

Si no tienen a ese amigo a quién recurrir, siempre estamos a su disposición para asistirlos, en sus propios barcos o en alguno de nuestros barcos de instrucción.

Guillermo Talmon
Piloto de Yate
Profesor
Talmon Sailing School